Mamá... la primera palabra que te dediqué en mi vida, precedidas por toda una suerte de gestos, sonrisas y muchas lágrimas que te quitaban el sueño, porque aunque fuera así, ellas me ataban a tí. Cuando sentimos dolor nuestro primer impulso es llorar. Pero a veces nadie acude a secar esas gotas saladas, y uno tiene que ser su propio pañuelo. Supongo que esa será la forma de hacerse mayor, depender cada vez menos de alguien. A veces en mis ratitos de insomnio he sentido miedo y he llorado pensando que no podré vivir sin tí, porque siempre te echaré de menos, porque creo que no hay más persona en el mundo que quiera tanto que me duela.
Tantos momentos de risas, riñas y carantoñas, serán mis compañeros de viaje siempre, porque eres mi punto de partida, mi ejemplo de vida, la persona a la que más admiro en el mundo.
He hecho recuento de mis temores mil y un veces, y el que más temo es quedarme sola, echar de menos algo que no puedes volver a ver ni tener, llorar por alguien que ya no te puede consolar más que en sueños. Ni siquiera la muerte me da tanto miedo. Mucha gente empieza a creer en un más allá, cuando pierde a alguien, para alentar su espíritu a vivir dándole esperanzas de que sí volverás a verlo, abrazarlo, quererlo, hablarle,... La vida se puede apagar lentamente o romperse de repente. Cuando se apaga lentamente, no te despides porque te agarras con tu vida a que mejore...pero sientes que algo dentro cruje, como metal candente en hielo. Cuando la vida se rompe, no hay vuelta atrás, te lo arrebatan sin avisar. Creo que no me gustan las despedidas, pero aún así quiero poder decidir si despedirme o no de quien se va. Así de golpe y porrazo, es un dolor que te electrocuta, te prende fuego y te congela. Todo a la vez.
Muchas son las cosas que se quedan en el tintero, deseos, secretos y palabras de cariño que no te arrepientes de no haber dicho antes. ¿Para eso estamos en el mundo? ¿para tener miedo de perderlo todo? quiero pensar que estamos aquí para disfrutar de todo lo que se nos da en todas sus formas. No entiendo porque existe el miedo.Bueno, sí...porque si no tuvieramos miedo nos tomaríamos la vida a la ligera.
Quisiera encontrar la forma de eliminar lo negro de esta carta, aunque es sincero. Creo que me expreso con demasiada claridad, que te pongo mi corazón en las palabras que te estoy dedicando. Sólo una canción conseguiría tener el efecto que tiene una carta, porque solo ellas pueden expresar los sentimientos en unas frases. Una carta es mucho más larga, pero como no sabría componer la canción que te mereces mamá, hago lo que se me da bien... escribir con el corazón aunque arranque lágrimas y te regale una parte de mí, algo que me das tú en creces. No hace falta que te diga, algo que ya sabes después de leer esta carta. Mírame a los ojos y te verás reflejada en mi alma. Lo eres todo para mi.