miércoles, 1 de abril de 2009

insomnio

Creo que nada me pone más histérica que no poder conciliar el sueño...

Tres horas, mejor dicho, tres eternidades que me hicieron repasar todas las minuciosidades de mi existencia...

Intentando poner la mente en blanco,¡recurrí a contar ovejitas! pero en lugar de aburrirme y llevarme a ese sueño reparador, que últimamente algo me ha arrebatado, me hizo sentirme torpe, inútil y cabreada.

Las primeras horas tiendes a repasar el día y preparar el que va a venir. Te remueves en tus sábanas, buscando la postura que más se amoldara a mi cama... me gustaría más que fuera al revés, que en lugar de ser la que se adapte a esta supuesta "firmeza adaptable", fuera yo el molde en el que cocinar los sueños.

Empecé con giros dulces, suaves y pausados, como si de un bals se tratara... pero el ruido de mis pensamientos me impedía llevar el ritmo de la noche.
Se acelera el pulso, las pupilas se dilatan, la respiración se agita, tengo ganas de gritar y pegarle patadas a mi almohada