una noche despedida...
acompañando a la soledad,
conseguí ver la luz en la oscuridad.
Pedí al cielo q bajara las estrellas
para que envidiaran
la luz de tu mirada.
El amanecer siguiente
nos separaría,
pero nos uniría con sus diques;
fuertes como una ola al
morir en el puerto de la lejanía.
Una playa para mil palabras,
una huella en la arena...
bañada por nuestras lágrimas
de sal.
El sol iluminaba sus rostros
con sus acordes de sospechosa
afinación.
Música acompañada de un baño de sal...
Felicidad completa con la
risa de aquellos dos
ngeles caídos del cielo.
Risas para resonar en los
bosques de mi vida,
a veces claros,
a veces infinitos.
Infinito como este vacío
q siento al faltar
una luz q me guie hacia
este puerto.
Calles iluminadas por la
mas oscura tiniebla.
Ahora q se fue.
Su encanto traerá otra vez
fuerzas para levantar y seguir caminando,
juntas mano con mano
el sonido de sus voces
siempre quedará
resonando en las paredes
del cajón del más puro
de los llantos.
Llanto de añoranza, este
vacío lleno de soledad
en un corazón sin dueño
como rizada marina
de lagrimas desbocadas.
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