Descubrí
que escuchando mi corazón
la soledad entró en él
como un suspiro.
Dime tan sólo
que estarás ahí,
que nunca perderé
los abrazos
que me unen a ti.
Me acariciaron tus palabras,
y descubrí,
que sólo vivo en ti.
Sigo pensándote,
porque nada deja que
tu recuerdo se aleje.
Cerré los ojos,
y la oscuridad latió.
dejé de oír,
porque la llama ardió.
sólo tu cuerpo en mí,
como lágrimas de sal...
con su eterno destino
morir en tus labios
lunes, 30 de marzo de 2009
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